jueves, enero 17, 2008

Un día cualquiera...

Te levantas temprano en la mañana, tuviste una fuerte discusión con el despertador pero ya esta, a pesar de que es un tipo bien odioso, te ha ayudado a evitar un problema: el tener que dar la cara ante tu jefe por la tardanza. En fin te diriges hacia el espejo y sientes que a tu imagen le falta algo... ¿O le sobra? que mas da... te das una buena ducha, te cepillas los dientes, te pones la mejor ropa, te peinas el cabello y al hacerlo, notas que de ninguna forma se ve bien, lo peinas al lado, alante, pollina, cola, media cola, ¿Sera que debo mojarlo? Piensas como última opción al no encontrar solución a la imagen no muy favorable que te brinda el espejo en este tu día.

Sales a la calle, las miradas se dirigen hacia ti, no en tonos muy alagadores.
Sacas el sombrero negro que tenías en la cartera para esos "casos de eergencia" tus gafas negras y listo para seguir avanzando, nadie notara tu presencia.

Un transeunte conocido te pasa por el lado, te mira y en sus gestos denota: a esta la conozco pero...sigues caminando, al parecer tu plan de pasar desapercibida, esta saliendo a la perfección.

Pasas un día como nunca, algo especial, dirias, pues la gente miraba tu cara y... ok, no mas pensamientos, sientes un dolor en el lado izquierdo de tu cara. Tendras que dirigirte a aquel que se encargo de que tu vida fuera imposible, en este tu día: "El espejo". Acercas tu cara hacia el y descubres que la causa, el motivo, la razón de todas las miradas era:

Una hermosa y tierna espinilla, que perturbaba tu cara y ni cuentas te habîas dado.

¿Cuántas cosas puede hacerte sentir una espinilla en tu rostro?

3 comentarios:

caminante dijo...

Espinilla? jajajajajajaja

Que ocurrente...

saludos

caminante dijo...

Aunque pensandolo bien es mejor que sea una "espinilla" y no un "moco" :-D

Pensando en dijo...

hola cami!!! jajajaja

besos