jueves, julio 10, 2008

Adios orgullo

Siempre esperando que el otro sea el o la que de el primer paso.






El orgullo es un caparazón que nos atrapa en nosotros mismos y no nos deja visualizar todo lo que el otro puede ofrecer.



Aveces puede disfrazarse de timidez y es que el verdadero problema de las personas tímidas es que temen a abrirse a los demás por miedo a ser heridos o no valorados, en pocas palabras, la humillación no es algo que puedan soportar y vencer con facilidad.



Conocer y tratar a mi amigo Valentin me ha abierto la puerta del entendimiento de muchas cosas que ignoraba.Una persona abierta que posee muchos amigos de todas clases y genios... ¿Increíble? ¿No?



Perdonar es el primer paso, olvidar y comprender. Juzgar es el arma letal de los orgullosos y esperar su peor mal.




  • No te quedes sentado, atrevete, perdona tu.

  • No esperes a que el otro de el primer paso.

  • Piensa en que las personas son como un hermoso arcoiris de colores diferentes y cada uno es importante según la condición que presenten.

  • Perdonar te hace mas grande y fuerte.

  • No dejes de intentarlo, algún día caerá en la cuenta de que la paz es la mejor vía a la felicidad.

¿Pero que hacer con una persona arisca que se resiste a abrir su corazón?


Pienso que uno de los animales mas orgullosos que existen es el gato. Cuando están sin domesticar son un verdadero caso de odiosidad y lo peor es que se resisten a recibir amor. Para lograr un cambio en estos animalitos se necesita de mucha paciencia y amor.


Primero, rutina de amor, todos los días le acariciaras las orejitas y la nariz.


Segundo, le darás comida en la mano.


Tercero, todo esto en dosis pequeña, ir aumentando según pase el tiempo y evolucione la conducta.


Así mismo con las personas ariscas, una rutina de amor y paciencia puede cambiar un corazón duro en uno abierto y receptivo.



Vos tenes un buen corazón, siempre que puedas, deja el orgullo a un lado y lanzate en las alas de la humildad.

4 comentarios:

Valentín dijo...

El orgullo es una barrera que nos impide perdonar, nos hace de hirro y confunde nuestros sentimientos haciendo que colapsemos en un momento determinado. Cuando amas y perdonas de verdad, te das cuenta que el orgullo no ha ganado la batalla en tu vida.
Creo que estoy viviendo una etapa de madurez y sacando todo lo negativo de mí, creeme que no es fácil, pero se puede con perseverancia, mucha fé y disposicion.
Cuando echamos a un lado el orgullo dañino, nos sentimos felices y sin jactarnos, dormimos horas extras sin remordimiento en nuestro corazón.
Besos, besos y abrazos para ti hermosuraaaaaaaaaaaa!!!!

Luis Manuel Durán Cornelio dijo...

Ke te digo? sinceramente no lo terminé de leer, me da trabajo leer sermones, me gusta más cuando hablas de tí.

Un beso.

Dulciblue dijo...

Gracias my Valen! Te quiero muxo!

Dulciblue dijo...

Luisma, que lastima que no lo hayas terminado de leer pero nada...

Un besote!